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Asesinada en democracia: La historia de Claudia López

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Claudia López tenía 25 años cuando una bala disparada por Carabineros de Chile, le dio en la espalda un 11 de septiembre de 1998. La joven que había asistido a una manifestación en La Pincoya por el 25° aniversario del Golpe de Estado de Augusto Pinochet, falleció producto de la gravedad del impacto. Su caso hasta el día de hoy, no obtuvo justicia ni mucho menos, culpables.

Dibujo en homenaje a Claudia López

“¡Claudia López, presente!”, son los gritos que suelen escucharse en las marchas y manifestaciones sociales en Chile. Aunque no muchos sepan quien es, Claudia era estudiante de danza de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y se definía así misma como anarquista.  Tras su muerte un 11 de septiembre de 1998, el movimiento anarquista como pobladores de la Pincoya, recuerdan su figura y lucha.

Aquél 11 de septiembre, Carabineros de Chile se excedió en el uso de la fuerza, así lo constató Amnistía Internacional. No sólo centenares de personas fueron detenidas en aquélla marcha sino que Fuerzas Especiales utilizó armas de fuego y bombas lacrimógenas, hiriendo a decenas de personas y asesinando a dos asistentes -entre ellos se encontraba Claudia-.

Si bien, esta organización internacional solicitó una investigación al respecto para esclarecer lo sucedido, no pasó nada. El gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, desmintió el uso de armas de fuego y  el caso de Claudia López con el tiempo quedó archivado. Sin justicia ni aparentes culpables. 

La joven que tuvo un breve paso por la carrera de castellano en el Pedagógico -Universidad Metropolitana de Ciencias de Educación- era reconocida por ser anarquista y participar de manifestaciones  y acciones callejeras. No obstante, también por la ayuda que brindaba en las tomas ubicadas en la Pincoya y su amor por el arte y la escritura.

 

Claudia López encapuchada un 29 de marzo, día en conmemoración al asesinato de los Hermanos Vergara

Algunos de los testimonios recogidos en la tesis ¡La Pincoya Resiste!  de Seryho Astudillo dan cuenta del uso de armas  por parte del equipo de Carabineros de Chile el día en que Claudia fue asesinada en la población La Pincoya.

Fotografía Claudia López

Según Alejo,  compañero de Claudia López “las últimas barricadas ya las había apagado el guanaco, y había re poca gente en la calle, íbamos bajando como treinta personas, incluidos niños (…) Y de repente, así como de la nada, vemos luces, luces como de los disparos, luego como bengalas, a menos de veinte metros de nosotros (…) y fue como en cámara lenta, porque en realidad fue muy rápido. Fue así como las luces de los disparos,de una subametralladora, la bengala, y nosotros dándonos vuelta para correr, por Recoleta pa’ arriba”, expresó en la tesis mencionada con anterioridad.

Entre la adrenalina y el pánico del momento, Alejo corre junto a otras personas de la población.  En medio de esta escena, ve que Claudia se detiene gritando el nombre de alguien. Él le dice “chica, corre” mientras sigue su camino.  Se da vuelta un par de pasos más allá y se percata que Claudia está conversando con un hombre.

“Llego a la casa, contando la historia, que nos habían agarrao’ a balazos, y pasaba el rato y no llega la Claudia, y el otro loco […] Como a la media hora llega este cabro, contando que a la Claudia le había llegado un balazo, y que estaba media muerta. Cuenta este loco que cuando yo los vi parados él la tomó porque ella le dice “estoy herida, estoy herida”, él la toma, y ella como que desfallece”, afirmó.

ella le dice “estoy herida, estoy herida”, él la toma, y ella como que desfallece

Claudia fallece a las 00.53 horas en el SAPU de La Pincoya,  producto de una herida a bala torácico pulmonar izquierda con salida de proyectil.  Al momento de ser herida, no fue asistida por Carabineros. Su cuerpo fue recogido por Bomberos de Chile.

Es por esto, que en la actualidad círculos anarquistas como también vecinos de La Pincoya y alumna/os de la Universidad Academia Humanismo Cristiano, aún mantienen vivo el recuerdo de Claudia López, realizando actos, centros sociales y protestas en su nombre.  Lamentablemente, Claudia es una más de la lista de personas asesinadas desde el retorno de la democracia en Chile.

 

Te dejamos con algunos escritos de Claudia: *Rescatados de Archivo Chile

1

Los ojos de ella se estremecían. Tras la ventana abierta, los gritos inundaban los rincones,

se confundían entre la maraña de sus gemidos azules.

Su cuerpo bañado de intemperies confusas buscaba, entre extravíos, las respuestas que pudieran explicar…

¿cómo la sangre contra la sangre?

Y mientras él volvía a estremecerla una y otra vez,

ella recordaba, a tientas, los combates antiguos de sus ardientes caderas,

la libertad, la subversión, el odio y las respuestas del ¿porqué la sangre contra la sangre?

Aún entonces sus lágrimas se confundían con la risa;

por lo que él, sobre la piel tatuada de hoyos negros y cráteres lunares, sellaba definitivamente aquél encuentro.

Tras la última descarga y el cigarrillo, que hacían la diferencia…

entre torturador y torturada.

 

2. Homenaje a las Hijas de Puta

Ellas, las hijas de puta.

Las hembras de las lunas rebeldes de la intemperie oscura, y de los soles tórridos calcinantes del yugo.

Ellas las odiadas, las despreciadas, las olvidadas, las negras, las rojas, las asesinadas, las torturadas, las…

Seguirán de frente con sus pechos polvorientos y ametrallados inflamando tus caminos, mostrándote su sexo orgullosamente erguido de guerrillas.

Continuarán explotando, gimiendo demenciales de verdades radicales, inundando los silencios de estas selvas de orgasmos libertarios.

Y ellas seguirán fecundando al mundo de más hijas e hijos de puta,

Y en las calles tomadas con sus cuerpos agirosalados de fusil. para saltarte encima y escupirle la cara a tu cabrona opresión y a tu cafiche sistema…

¡¡¡Porque hoy más que nunca la LIBERTAD lleva tatuada en la piel a una

hija de puta!!

 

3. Tras los cuerpos amurallados

Hoy extiendo a mis manos a través de estos muros, condenados a retener vacíos agónicos, a quebrar la identidad que huele a barro, a arrancar las ideologías estelares escritas en la piel.

Hoy, voy tatuando contra la pared los pensamientos, los olores, los sonidos liberados, rebeldes, subversivos e insurrectos, y termino los murales inconclusos de las calles que aún no se construyen.

Y hoy, enciendo, encendemos mil hogueras, me amotino, nos amotinamos mil veces. Entro en huelga, construyo túneles quiméricos, y mañana volveré, volveremos a hacer arder tus barrotes.

Porque ninguna cadena será perpetua y ninguna cárcel de “alta seguridad” para los sueños de los grillos y las esperanzas de cigarra. ¡porque estos óvulos subversivos y amurallados, darán a luz la próxima BARRICADA!

 

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